Caravana Soy Migrante (25 de mayo)

Pasamos toda la noche de viaje y llegamos al “Hogar de la Misericordia” en Arriaga, Chiapas. Nos recibió el padre Heyman con un grupo de migrantes que nos ayudaron a bajar lo que trajimos para ellos.  Para despertar en forma nos sentamos los migrantes, Heyman y nosotros dentro de un espacio al aire libre. Aprovechamos para platicar de las mejoras que se han tenido desde que se empezó el albergue en 2004, las batallas que han llevado a cabo los migrantes y los defensores de derechos humanos, así como de las condiciones en Chiapas en general. En fin, la plática fluyó hasta que llegó el momento de desayunar.

Después de unos ricos frijolitos con huevo nos pusimos a trabajar. El grupo se dividió, unos fueron a las vías  a ver a los que iban en el tren que estaba a punto de partir, otros empezaron a pintar el comedor, mientras algunos buscábamos la manera de implementar (a futuro) un espacio dedicado al deporte dentro de la casa.

Mientras llevábamos a cabo la evaluación que hacemos a las instalaciones de cada albergue tuvimos el gusto de conocer a Siomara, una mujer hondureña de treinta y cuatro años la cual ya vivía en Estados Unidos y fue deportada. De regreso en su país se encontró con dificultades por violencia doméstica, así fue como decidió volver  a intentarlo para reencontrarse con sus hijos en Texas; entre ellos una bebé de diez meses que dejó de ver cuando tenía dos semanas. Desde enero empezó esta lucha y llegó apenas ayer al albergue con la intención de encontrar un empleo para conseguir dinero y pagar sus boletos de autobús a la frontera. Cuando le preguntamos cuál sería su consejo para los demás migrantes centroamericanos, nos dijo “que se cuiden del crimen organizado, de las autoridades mexicanas y que eviten subirse al tren para no arriesgar su vida”.

Así transcurrió nuestra tarde en el albergue conociendo testimonios de migrantes, en su mayoría hondureños, y compartiendo historias. También nos dio mucho gusto encontrarnos a miembros de Alianza Cívica, entre ellos Jesús Robles Maloof, quienes buscan proteger los derechos de los defensores de  DDHH y con quien sostuvimos una agradable plática. Gracias a esta, una vez más nos damos cuenta de que no estamos solos y que hay gente con valor y un gran compromiso con el fenómeno migratorio.

Nos encontramos en el camión, en camino a Ixtepec…

Natalia Muñoz y Gabriela Brizio

oz y AdriImagen

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